Saturday, July 18, 2009

Comprar es un placer (o la maldita cajera)

Estoy indignado, y como la mejor forma de desahogarse es escribir (después de romper una pared a puñetazos, claro) pues lo escribo.

Sábado, la nevera vacía…va siendo hora de ir al super y hacer una compra, al menos para sobrevivir el fin de semana.

Unos pimientos y unas cebollas para la ensalada, algo de pasta, que siempre viene bien y no requiere mucho esfuerzo, unos yogures de postre, unas coca-colas para pasar la tarde…poco más, si hace falta luego vuelvo a bajar, que ahora tampoco me apetece ir cargado.

Me dirijo a la caja, la cuenta ascendía a 11,20 euros. Me dispongo a pagar con un billete de 50. La señora que había delante de mí ha pagado también con un billete de 50 y al parecer la cajera se ha quedado sin cambios por lo que me ha dicho que me esperase, que iba a por cambios. Casi diez minutos después ha vuelto, con otra chica que debía ser la encargada:

Encargada: Oye deberías llevar este billete al banco.

Víctor: ¿Por qué? ¿Es falso?

Encargada: No lo sé, pero tiene una cosa rara (En la parte inferior, donde aparece el escudo plateado, había una sombra dorada)

Víctor: Bueno, pero aquí tenéis algo para ver si los billetes son falsos o no.

Cajera: Sí (y saca un rotulador)

Frota el rotulador en el billete y nada, no pasa nada.

Encargada: Sí, pero no podemos coger billetes sospechosos.

Víctor: Bueno, pero si no podéis demostrar que es falso…

Encargada: Es mejor que lo lleves al banco, deja la compra aquí.

Víctor: ¿De dónde te crees que lo he sacado?

Y me ha quitado de las manos las bolsas. En ese momento mi corazón me decía “dale una somanta de ostias”, pero mi cabeza me ha advertido “Mejor espera a que salga de trabajar y dale con un bate” (por el tema de los testigos). Como no quería montar más circo del que ya se había montado a mí alrededor, me he marchado, sin compra, claro.

No creo que lo del billete sea cierto, teniendo en cuenta que lo saqué del cajero hace dos días. Puede que mis pintillas (con barba de muuuuchos días, una camiseta vieja y unos pantalones que piden la jubilación a gritos) le hayan hecho dudar a la mujer, pero no sabía que había que ir de traje al super. Puede que fuese alguna otra cosa, la verdad, me da igual. Lo que me importa es que ahora tendré que usar la imaginación para hacerme la comida.

País…

0 comments:

Post a Comment